A veces nos enfrentamos a decisiones difíciles, como esta, que vas a la casa de tu amigo y su hermana es la que abre la puerta. Pero eso no es la cuestión, sino su mirada, la que te das cuenta y se confirma cuando te toma de la mano y a la habitación te lleva. Mick se sentía incómodo, al ver lo decidida que venía la cosa, pero en cuanto la morocha le estampó el beso, tomó confianza. Poco después la mira, ella en cuatro, él adentro y enganchada por detrás no arruina el momento....